Manuscrito «A» de Historia de un Alma

 reseñó
4.2
20 enero 2020

Historia de un Alma es el libro de memorias de Santa Teresa de Lisieux. Está dividido en 3 manuscritos. No son manuscritos biográficos sino que recogen de propia mano los pensamientos espirituales de la Santa. El Manuscrito A contiene sus reflexiones desde la infancia hasta su entrada en el Carmelo. En esta parte se describe el descubrimiento de su vocación así como la lucha por entrar en el monasterio Carmelita de Lisieux. A lo largo de esta lucha se revelan pensamientos de una gran profundidad teológica. Veamos cuáles son.

Índice del Manuscrito A

  • MANUSCRITO «A»
    • Capítulo 1 Alençon (1873-1877)
      • Canto a las misericordias del Señor.
      • Rodeada de cariño.
      • Viaje a Le Mans.
      • Mi carácter.
      • Lo elijo todo.
    • Capítulo 2 En Los Buissonnets (1877-1881)
      • Muerte de mamá.
      • Lisieux.
      • Muestras de cariño de papá.
      • Primera confesión.
      • Fiestas y domingos en familia.
      • Visión profética.
      • Trouville.
    • Capítulo 3 Años dolorosos (1881-1883)
      • Alumna en la Abadía.
      • Días de vacación.
      • Primera Comunión de Celina.
      • Paulina en el Carmelo.
      • Extraña enfermedad.
      • La sonrisa de la Virgen.
    • Capítulo 4 Primera Comunión en el internado (1883-1886)
      • Estampas y lecturas.
      • Primera Comunión.
      • Confirmación.
      • Enfermedad de escrúpulos.
      • La señora de Papinau.
      • Hija de María.
      • Nuevas separaciones.
    • Capítulo 5 Después de la gracia de Navidad (1886-1887)
      • La sangre de Jesús.
      • Pranzini, mi primer hijo.
      • «La Imitación» y Arminjon.
      • Deseo de entrar al Carmelo.
      • Confidencia a mi padre.
      • Cambio brusco de mi tío.
      • Oposición del Superior.
      • Visita a Bayeux.
    • Capítulo 6 El viaje a Roma (1887)
      • París: Nuestra Señora de las Victorias.
      • Suiza.
      • Milán, Venecia, Bolonia, Loreto.
      • El Coliseo y las catacumbas.
      • Audiencia de León XIII.
      • Nápoles, Asís, retorno a Francia.
      • Tres meses de espera.
    • Capítulo 7 Primeros años en el Carmelo (1888-1890)
      • Confesión al Padre Pichon.
      • Teresa y sus superiores.
      • La Santa Faz.
      • Toma de hábito.
      • Enfermedad de papá.
      • Pequeñas virtudes.
    • Capítulo 8 Desde la profesión hasta la ofrenda al amor (1890-1895)
      • Toma de velo.
      • La Madre Genoveva de Santa Teresa.
      • Epidemia de gripe.
      • Retiro del Padre Alexis.
      • Priorato de la Madre Inés.
      • Muerte de papá.
      • Entrada de Celina.
      • Fin del Manuscrito «A».

Capítulo 1 Alençon (1873-1877)

No llama a los que son dignos sino a los que quiere

Todo depende, no del querer o del esfuerzo del hombre, sino de la Misericordia de Dios» (Rom 9,15-16) Durante mucho tiempo me he preguntado por qué Dios tiene preferencias, por qué no reciben todas las almas un grado igual de gracias. Me preguntaba por qué los pobres salvajes, por ejemplo, mueren en gran número sin haber siquiera oído pronunciar el nombre de Dios…

Jesús se dignó instruirme acerca de este misterio. Puso ante mis ojos el Libro de la Naturaleza. Comprendí que si todas las flores pequeñitas quisieran ser rosadas, la naturaleza perdería su ornato. Lo mismo ocurre en el mundo de las almas, que es el Jardín de Jesús.

La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos… Comprendí también que el amor de nuestro Señor se revela tanto en el alma más simple que en nada resiste a su gracia como en el alma más sublime.

En efecto, ya que lo propio del amor es abajarse, si todas las almas se parecieran a las de los santos doctores que han iluminado a la Iglesia [3rº] con la luz de su doctrina, parecería que al bajar hasta su corazón, Dios no descendería bastante.

Esas almas son sus flores silvestres, cuya sencillez le encanta… Al descender así, Dios muestra su infinita grandeza. Nuestro Señor se ocupa tan particularmente de cada alma como si fuese la única. Como en la naturaleza todas las estaciones están ordenadas para que en el día señalado se abra la más pequeña margarita, así también todo está ordenado al bien de cada alma.

Vínculos atemporales

Teresa pensaba: «Yo también seré religiosa». Es ese uno de mis primeros recuerdos, y desde entonces, jamás he cambiado de resolución. A usted, Madre querida, eligió Jesús para que me preparara a ser su esposa. Usted no estaba entonces a mi lado, pero ya se había creado un vínculo entre nuestras almas… usted era mi ideal.

Qué cruz tomar

Comprendí que para llegar a ser santa había que sufrir mucho, buscar siempre lo más perfecto y olvidarse de sí; comprendí que había muchos grados en la perfección y que cada alma [10vº] era libre de responder a las insinuaciones de nuestro Señor, de hacer poco o mucho por Él, en una palabra de elegir entre los sacrificios que Él pide. Entonces como en los días de mi infancia exclamé: «¡Dios mío, “lo elijo todo”. No quiero ser una santa a medias, no me da miedo sufrir por ti, lo único que temo es conservar mi voluntad.

Capítulo 2 En Los Buissonnets (1877-1881)

Cosas que gustan a una chica

Vida agradable tras fallecimiento de su Madre. Le gusta: los cambios como a todo niño, por la mañana ofrece su corazón a Dios y reza, cupones por buenas acciones, paseos con Padre por la tarde viendo Iglesias y con pequeños regalos, jugar a camarera de tisanas, enseñar a Padre flores y altares, pescar, mirar el cielo estrellado, dar limosnas, fiestas, domingos durmiendo con chocolate en cama y buen vestido, jugar a las damas, cantar, música y poesías. Al enfermar le cuidaba y le divertía en la cama. Representación entrega premios del Rey de Francia y de Navarra. Le gusta el mar. Miraba con más frecuencia a papá que al cura, su alma se abismaba tanto en las verdades eternas que parecía no pertenecer ya a esta tierra. Amaba a su Padre.

Visión premonitoria

Tuvo una visión de su Padre encorvado con cara velada, augurio de la triste enfermedad que le esperaba a él. ¿Por qué le mostró a una niña tan pequeña algo que ella no podía comprender, algo que, si lo hubiera comprendido la habría hecho morir de dolor? ¡Cómo proporciona las pruebas a las fuerzas que Él mismo nos da!

Superación de temores

«Paulina, ¿me porté bien hoy?… ¿Volarán los angelitos a mi alrededor?». Teresita quedaba sola en la oscuridad; de nada le valía imaginar que los angelitos volaban a su alrededor, el terror pronto la envolvía, la oscuridad le daba miedo, pues desde su cama no podía ver las estrellas que brillaban suavemente.

Le agradezco a usted Paulina, me haya habituado a vencer los terrores; a veces me enviaba sola de noche, en busca de algún objeto a una habitación alejada.

Me pregunto cómo ha podido usted educarme con tanto amor y delicadeza sin mimarme, pues es bien cierto que no me dejaba pasar una sola imperfección, jamás me reprendía sin motivo, pero jamás retrocedía cuando había tomado alguna decisión.

Usted estaba muy atenta, Madre querida, para apartar de mí todo lo que pudiera empañar mi inocencia, sobre todo para no dejarme oír palabra a través de la cual pudiera deslizarse la vanidad en mi corazón.

Medida de la gloria

Cierta vez yo me extrañaba de que Dios no [19vº] dé una gloria igual en el cielo a todos los elegidos, y temía que todos no fueran felices. Paulina me dijo entonces que fuese a buscar el «vaso de agua de papá» y que lo pusiera junto a mi dedalito, luego me los hizo llenar de agua y me preguntó cuál estaba más lleno. Le dije que estaba tan lleno el uno como el otro y que era imposible ponerles más agua de la que podían contener.

Mi madre querida me hizo entonces comprender que en el cielo Dios daría a sus elegidos tanta gloria cuanta fuesen capaces de recibir y que por lo tanto el último nada tendría que envidiar al primero.

Capítulo 3 Años dolorosos (1881-1883)

Amigos según su especie

La pobre florecilla había estado acostumbrada a hundir sus frágiles raíces en una tierra escogida, expresamente hecha para ella, por eso le pareció muy duro encontrarse entre flores de toda especie, a menudo con raíces muy poco delicadas, y verse obligada a buscar en una tierra común la savia necesaria para su subsistencia.

Amistad contemplativa: unión de voluntades

María y Teresa se convertían en dos solitarios. Todo ocurría en perfecto acuerdo, en silencio y con un estilo enteramente religioso. Rezaban juntas el rosario en silencio delante de todos cruzando dedos para que nadie se enterase.

Títulos para identificar relaciones

Yo había recibido el título de «Hijita de Celina», por eso cuando se enojaba conmigo, su mayor muestra de descontento era decirme: «Ya no eres mi hijita, se acabó, ¡me acordaré siempre de esto!…». Entonces, lo único que sabía hacer era llorar como una Magdalena, suplicándole que me mirase aún como a su hijita; pronto me besaba y me prometía no acordarse ya de nada… Para consolarme, ella tomaba una de sus muñecas y le [24vº] decía: «Querida, dale un abrazo a tu tía».

Regalos de Año Nuevo

Los regalos que María y Paulina daban a sus hijitas no eran de gran valor pero les proporcionaban una gran alegría.

Cuando no te toman en serio

Había dicho a Paulina que yo querría ser solitaria, irme con ella a algún lejano desierto. Ella me había respondido que mi deseo era también el suyo, pero que esperaría a que yo fuese mayor para partir juntas. Por cierto que no hablaba en serio, pero Teresita lo había tomado en serio. Por eso, cuál no sería su dolor cuando un día oyó a su querida Paulina conversar con María acerca de su próxima entrada al Carmelo… Yo no sabía qué era el Carmelo, pero comprendí que Paulina me iba a dejar.

El dolor de la separación

En un instante comprendí qué es la vida. Hasta entonces no me había parecido tan triste, pero ahora se me presentó en toda su realidad. Vi que no es más que sufrimiento y separación continua. Derramé lágrimas muy amargas, pues no comprendía aún la alegría del sacrificio; era débil, tan débil que considero una gran gracia haber podido soportar un dolor que parecía estar muy por encima de mis fuerzas. Si me hubiese enterado poco a poco de la partida de mi Paulina querida, tal vez no habría sufrido tanto, pero [26rº] al saberlo por sorpresa, fue como si una espada se me hubiera clavado en mi corazón… el Carmelo era el desierto donde Dios quería que yo también me escondiese.

Enfermedad neurótica del enemigo

Teresa curada por la sonrisa de Nuestra Señora de las Victorias de París

Un corazón de madre sabe mucho más que el de un médico, sabe adivinar lo que conviene a la enfermedad de su hijo. Mi tío dijo que yo era demasiado sensible, que necesitaba distraerme. Pude asistir a la toma de hábito de mi hermana, Jesús no quiere probar a sus hijos en el día de sus esponsales. Dios, que quería sin duda purificarme y sobre todo humillarme me dejó este martirio íntimo hasta mi entrada en el Carmelo. Los domingos, Celina en vez de salir de paseo venía a encerrarse horas enteras con una pobre niñita que parecía idiota; verdaderamente [29vº] era necesario mucho amor para no huir de mí.

Capítulo 4 Primera Comunión en el internado (1883-1886)

La verdadera gloria es la que durará eternamente y que para alcanzarla no es necesario realizar obras deslumbrantes sino esconderse y practicar la virtud de manera que la mano izquierda ignore lo que hace la derecha.

La vanidad de lo mundano

La gente mundana de Alençon no pensaban suficientemente en la muerte. Me gustaba volver con el pensamiento a los lugares encantadores donde ellas vivieron, preguntarme dónde está ahora, qué provecho sacan de los castillos y de los parques donde las vi gozar de las comodidades de la vida. Y veo que todo es vanidad y aflicción de espíritu bajo el sol… que el único bien es amar a Dios con todo el corazón, ser aquí en la tierra pobres de espíritu… Quizá Jesús quiso mostrarme el mundo antes de la primera visita que habría de hacerme a fin de que yo escogiese libremente el camino que le prometería seguir.

Amor no comprendido corta sus alitas

Mi corazón, sensible y amante, se hubiera fácilmente entregado si hubiese encontrado un corazón capaz de comprenderlo… Intenté ligar amistad con algunas niñitas de mi edad, sobre todo, con dos de ellas, a quienes quería, y que por su parte también me querían en la medida en que eran capaces; pero, ¡ay!, ¡qué estrecho y versátil es el corazón de las criaturas!… Pronto me percaté de que mi cariño no era comprendido. Una de mis amigas había tenido que volver a su casa y regresó algunos meses más tarde; durante su ausencia había pensado en ella, conservando con aprecio un anillito que me había regalado. Al ver nuevamente a mi compañera mi alegría fue grande, pero ¡ay! sólo obtuve una mirada de indiferencia… Vi que mi cariño no era comprendido, y no mendigué un afecto que se me rehusaba. Sin embargo Dios me ha dado un corazón tan fiel que cuando ha amado sinceramente, ama siempre, por eso he continuado rezando por mi compañera y la amo todavía.

41%

¡Cuánto le agradezco a Jesús que me haya hecho encontrar «sólo amargura en las amistades de la tierra!». Con un corazón como el mío me hubiera dejado prender y cortar las alas, y entonces, ¿cómo hubiera podido «volar y descansar»? ¿Cómo puede unirse íntimamente a Dios un corazón que se entrega al afecto de las criaturas?… Pienso que eso no es posible.

41%

El perdón preventivo

«Aquel a quien menos se perdona, AMA menos» pero sé también que Jesús me ha perdonado más que a santa Magdalena, ya que él me ha perdonado por adelantado, impidiéndome caer.

El padre, habiendo visto que en el camino de su hijo se encontraba una piedra, se apresura a adelantársele y la retira sin que nadie lo vea. Ciertamente, este hijo, [39rº] objeto de su preveniente ternura, al ignorar la desgracia de que ha sido librado por su padre, no le demostrará su agradecimiento y lo amará menos que si hubiera sido curado por él… pero si llega a conocer el peligro de que se ha librado, ¿no lo amará acaso mucho más?

Pues bien, yo soy esa hija, objeto del amor preveniente de un Padre que ha enviado a su Verbo para rescatar no a los justos sino a los pecadores. Quiere que yo lo ame porque me ha perdonado, no mucho sino TODO. No esperó que lo amase mucho como santa Magdalena, sino que ha querido que yo sepa cómo me había amado con un amor de inefable previsión, ¡a fin de que ahora lo ame hasta la locura!… He oído decir que no se ha hallado un alma pura que ame más que un alma arrepentida. ¡Cuánto querría desmentir esa expresión!…

Orgullo, deseos vacíos no colmados por alabanzas

Esas palabras, tanto más halagadoras cuanto que no eran pronunciadas delante de mí, me dejaban en el alma una impresión de placer que me demostraba claramente cuán llena de amor propio estaba.

¡Cuánto me compadezco de las almas que se pierden!… ¡Es tan fácil extraviarse por los floridos senderos del mundo! Sin duda que para un alma un tanto elevada, la dulzura que él ofrece está mezclada de amargura y el inmenso vacío de los deseos no podría ser colmado por las alabanzas de un instante…

Jesús es su único amigo

Nadie se ocupaba de mí, de modo que yo podía subir a la tribuna de la capilla y permanecer delante del Santísimo Sacramento hasta que papá venía a buscarme: ese era mi único consuelo, ¿no era acaso Jesús mi único amigo?… Sólo sabía hablarle a él: las conversaciones con las criaturas, aun las conversaciones piadosas, me cansaban el alma… A mi entender, valía más hablar con Dios que [41rº] hablar de Dios.

«¡La vida es tu navío y no tu morada!»

WikipediaFile:Rembrandt Christ in the Storm on the Lake of Galilee.jpg …

Me sentía sola, muy sola. Desde pequeña, estas palabras me daban ánimo; todavía ahora, a pesar de los años que hacen desaparecer tantas impresiones de piedad infantil, la imagen del navío me encanta y me ayuda a soportar el destierro… ¿No dice también la Sabiduría que «la vida es como una nave que surca el mar agitado, sin que pueda descubrirse la huella de su paso»?

Cuando pienso en estas cosas mi alma se sumerge en lo infinito, me parece que ya estoy tocando la ribera eterna. Me parece recibir el beso de Jesús… Creo ver a mi Madre del Cielo venir a mi encuentro junto con papá, mamá.

Habituada las separaciones

Dolorosas separaciones de María y Paulina. Paulina permanecía muy dentro de mi corazón, pero Paulina estaba lejos, muy lejos de mí… Había padecido un martirio para habituarme a vivir sin ella, para ver entre ella y yo muros infranqueables [41vº]; pero al fin, había acabado por reconocer la triste realidad: Paulina estaba perdida para mí, casi como si estuviese muerta. Me amaba siempre, rezaba por mí, pero a mis ojos, mi Paulina querida se había convertido en una santa que no podía ya comprender las cosas de la tierra; y las miserias de su pobre Teresa, si las hubiera conocido, le habrían asombrado e impedido amarla tanto como antes

Capítulo 5 Después de la gracia de Navidad (1886-1887)

El 25 de diciembre de 1886 cuando recibí la gracia de salir de la infancia. Debía dejar de lado los defectos de mi infancia, Jesús me retiró también las inocentes alegrías. El Padre de Teresa avisa que será último año de regalos de Navidad.

Pescadora de almas

Sentí que la caridad entraba en mi corazón, sentí la necesidad de olvidarme de mí para dar gusto a los demás, y desde entonces fui feliz. Libre de sus escrúpulos y de su excesiva sensibilidad, mi espíritu se desarrolló. Ora por la conversión de reo a muerte Pranzini.

Deseo de saber a través de la virtud

Siente gran dicha por el conocimiento. Lee Imitación de Cristo. Dios se comunica a veces en medio de un gran fulgor, otras «con la suave luz de figuras simbólicas»; era de este modo cómo se dignaba manifestarse a nuestras almas. ¡Pero qué transparente y ligero era el velo que escondía a Jesús de nuestra mirada! No era posible dudar, la fe y la esperanza ya no eran necesarias, el amor nos hacía encontrar en la tierra a Aquél a quien buscábamos.

La práctica de la virtud se nos tornó agradable y natural. Al principio, mi rostro traicionaba a menudo el combate interior, pero poco a poco esta impresión desapareció y el renunciamiento se me hizo fácil desde el primer momento. Ya lo dijo Jesús: «Al [48vº] que tiene se le dará más todavía y tendrá en abundancia».

Yo era pequeña y débil, Él se inclinaba hacia mí y me iniciaba en los secretos de su amor. Teresa conoce los secretos de la perfección que toda la ciencia no es capaz de descubrir porque para poseerlos hay que ser pobre de espíritu.

Permisos para ir al Carmelo

Su padre le corta azucena de raíz de una tapia con musgo, explicándole que Dios la ha cuidado para ella. Y que ahora necesitará nuevo sustrato para crecer. Como la nueva vida de Teresa en el Carmelo.

Educación en virtudes para aceptar sacrificios

El santo Bautismo ha de depositar en las almas un germen muy profundo de las virtudes teologales puesto que ya se manifiestan desde la infancia y que la esperanza de los bienes futuros es suficiente para hacer aceptar sacrificios.

Gran desgracia es no formarlas bien desde que empiezan a despertar, cuando se asemejan a una cera blanda capaz de recibir la impronta de las virtudes, y también la de la maldad. Hay que saber reconocer desde la infancia lo que pide Dios a cada alma y secundar la acción de su gracia sin adelantarse a ella ni retardarla. Los niños aprenden la ciencia de las virtudes, el canto sublime del amor divino. «El amor nada encuentra imposible porque cree que todo lo puede y le conviene».

Capítulo 6 El viaje a Roma (1887)

Sobre la amistad y lo escondido

«No persigas el falso brillo de un gran nombre, ni el trato familiar de muchos, ni la amistad particular de las personas». Quien en la tierra haya querido ser el más pobre, el más olvidado por amor de Jesús, ese será el primero, el más noble y el más rico.

«Todo es puro para los puros» y que el alma simple y recta no ve mal en nada puesto que, en efecto, el mal sólo existe en los corazones impuros y no en los objetos insensibles.

Su casa será también la nuestra por toda la eternidad. No quiere darnos su casa de la tierra. Se contenta con mostrárnosla para hacernos amar la pobreza y la vida escondida. La casa que nos reserva es su Palacio de gloria donde ya no lo veremos escondido bajo las apariencias de un niño o de una hostia blanca, sino tal como es, ¡en el brillo de su esplendor infinito!

Las cosas a veces no salen como queremos, sino como Dios quiere

En lo profundo de mi corazón tenía una gran paz porque había hecho todo lo que me había sido posible para responder a lo que me pedía Dios, pero esta paz estaba en lo profundo, mientras que la amargura llenaba mi alma, porque Jesús callaba y parecía ausente. Nada me revelaba su presencia. Todo había terminado para mí: mi viaje no me ofrecía ya ningún atractivo puesto que su finalidad había fallado.

Sin embargo, las últimas palabras del Santo Padre hubieran debido consolarme: ¿no eran acaso una verdadera profecía? A pesar de todos los obstáculos, lo que Dios quiso se ha cumplido. No permitió a las criaturas hacer lo que querían, sino lo que él quería.

La alegría está en el interior del alma

La alegría no se halla en los objetos que nos rodean sino en lo más íntimo del alma, y que se la puede poseer tanto en una prisión como en un palacio: la prueba es que soy más feliz en el Carmelo –aun en medio de pruebas interiores y exteriores– que en el mundo, rodeada de las comodidades.

Mujeres despreciadas

No puedo comprender todavía por qué las mujeres son tan fácilmente excomulgadas en Italia. ¡Qué despreciadas son!, sin embargo aman a Dios en número mucho mayor que los hombres, y durante la Pasión de nuestro Señor las mujeres se mostraron más valientes. Por eso sin duda permite Él que su lote en la tierra sea el desprecio, puesto que lo eligió también para sí.

Tornarme prisionera

¡Cuánta poesía llenaba mi alma a la vista de todas estas cosas que veía por primera y última vez en mi vida! Las montañas de Suiza, el arte italiano. Las veía desvanecerse sin pena pues mi corazón aspiraba a otras maravillas, había contemplado suficientemente las bellezas de la tierra: el objeto de sus deseos eran las del cielo, y para darlas a las almas, ¡yo quería tornarme prisionera!

Las cosas salen como Dios quiere tras probar nuestra fe

Yo me había abandonado completamente, había hecho cuanto de mí dependía, hasta hablar al Santo Padre, por lo tanto no sabía qué otra cosa debía hacer. Pedía a Jesús que rompiera mis ataduras. Las rompió, pero de una manera totalmente diferentes de lo que yo esperaba.

Me hizo comprender que a quienes tienen fe como un grano de mostaza les concede milagros, y que hace cambiar de lugar las montañas a fin de confirmar su fe tan débil aún. Para sus íntimos, para su Madre no obra milagros antes de haber probado su fe: a Marta y María para resucitar a Lázaro, a su Madre María en Caná, con Teresita de Lisieux.

La vida es un navío que no deja huella

Eve Out of the GardenJesus is asleep in the boat • Eve Out of the Garden

Celina le regala a Teresa una navecilla en la cual dormía el Niño Jesús con una pelotita cerca suyo. Sobre la blanca vela Celina había escrito estas palabras: «Duermo pero mi corazón vela» y sobre la nave esta sola palabra: «Abandono».

Mortificaciones para abandonarse, domar voluntad y el servicio

Esta prueba fue muy grande y me hizo crecer mucho en abandono y demás virtudes. Vida seria y mortificada. Mis mortificaciones consistían en domar mi voluntad, siempre pronta a salirse con la suya, en retener una palabra de réplica, en prestar pequeños servicios sin hacerlos valer, en sentarme sin apoyar la espalda, etc., etc. Practicando estas naderías me preparaba a ser esposa de Jesús, y no puedo expresar cuán dulces recuerdos ha dejado en mí esta espera.

Capítulo 7 Primeros años en el Carmelo (1888-1890)

Discreción y sencillez impiden abrir alma

«Porque tu alma es extremadamente simple, [71rº] pero cuando seas perfecta, será todavía más simple. Cuanto más se acerca uno a Dios, tanto más se simplifica». Tenía razón la buena Madre. Sin embargo, la dificultad que experimentaba para abrir mi alma, aunque provenía de mi sencillez, era una verdadera prueba. Ahora me doy cuenta de ello, pues sin haber dejado de ser simple, expreso lo que pienso con una gran facilidad.

El olvido es verdadera sabiduría

La verdadera sabiduría consiste en «querer ser ignorado y tenido por nada» –en «gozar en el desprecio de sí»–. Yo quería que, como el de Jesús, «mi rostro estuviera verdaderamente escondido y que nadie en la tierra pudiera reconocerme». Tenía sed de sufrir y de ser olvidada.

La nieve como regalo de Jesús

¡Qué delicadeza la de Jesús! Respondiendo a los deseos de su pequeña prometida, le regalaba nieve el 10 de Enero. Mi experiencia con el cielo de Fátima es parecida! La imagen regalo de Fátima me pinta sólo y abandonado caminando hacia Cristo.

Sentido de la enfermedad y el sufrimiento

Un día, en el cielo, nos gustará hablar de nuestras gloriosas pruebas. ¿No estamos ya felices de haberlas sufrido? Sí, los tres años del martirio de papá me parecen los más preciosos, los más fructuosos de nuestra vida; no los cambiaría por todos los éxtasis y revelaciones de los santos. Mi corazón desborda de gratitud al pensar en ese tesoro inestimable que ha de provocar una santa envidia a los ángeles de la corte celestial. Mi ansia de sufrimiento estaba colmada, pero mi atractivo por él no disminuía, por eso mi alma pronto compartió los sufrimientos de mi [73vº] corazón. La sequedad era mi pan cotidiano y sin embargo, privada de todo consuelo, era la más feliz de las criaturas puesto que todos mis deseos estaban satisfechos.

El orgullo de la perfección juvenil: la alegría de la imperfección

Al comienzo de mi vida espiritual, hacia los trece o catorce años, me preguntaba qué más podría adquirir en lo sucesivo, pues creía que me era imposible comprender mejor la perfección. Pronto reconocí que cuanto más se adelanta en este camino, tanto más lejos del término se cree uno, y por eso ahora me resigno a verme siempre imperfecta y en eso encuentro mi alegría.

La pobreza, los renuncios

Comprendí que alguna hermana había tomado equivocada mi lámpara. Yo la necesitaba mucho, pero en vez de entristecerme por esta privación, me alegré, comprendiendo que la pobreza consiste en la privación no sólo de las cosas agradables sino aún [74vº] de las indispensables. De modo que, en las tinieblas exteriores fui iluminada interiormente. Por esa época me entró un verdadero amor por los objetos más feos y menos cómodos. También me esforzaba mucho por no excusarme.

El amor verdadero todo lo puede y le conviene

«El amor jamás encuentra pretexto de imposibilidad porque cree que todo lo puede y le conviene». La prudencia humana, por el contrario, tiembla a cada paso y, por decirlo así, no se atreve a apoyar el pie.

Capítulo 8 Desde la profesión hasta la ofrenda al amor (1890-1895)

La sequedad espiritual como algo positivo

Lejos de ser una santa: la prueba es que en vez de alegrarme por mi sequedad, debería atribuirla a mi poco fervor y fidelidad, tendría que estar desolada de que (desde hace siete años) me duerma durante la oración y la acción de gracias. Pues bien, no estoy desolada… pienso que los niñitos dan tanto gusto a sus padres cuando duermen como cuando están despiertos, pienso también que, para operar, los médicos [76rº] duermen a sus enfermos. Pienso, en fin, que «el Señor conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo».

Siembra de lágrimas será productiva

Sólo el sufrimiento puede engendrar las almas y más que nunca estas palabras de Jesús me desvelan su profundidad: «Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere da mucho fruto». ¡Qué abundante cosecha ha recogido usted! Ha sembrado con lágrimas, pero pronto verá el fruto de sus trabajos, volverá llena de gozo, trayendo las gavillas en sus manos.

La vanidad en la creación artística

La felicidad consiste sólo en esconderse e ignorar las cosas creadas. Comprendí que sin el amor, todas las obras son nada, aún las más brillantes, como resucitar a los muertos o convertir a los pueblos. En vez de perjudicarme, de inclinarme a la vanidad, los dones que Dios me ha prodigado (sin que se los pidiera) me llevan hacia él.

Entrega en sacrificio de imposibles

Pero el más íntimo de todos mis deseos, el mayor de todos, que yo pensaba [82rº] no se realizaría jamás, era la entrada de mi Celina querida en el mismo Carmelo que nosotras. Este sueño me parecía inverosímil: vivir bajo el mismo techo, compartir las alegrías y las penas de la compañera de mi infancia. Por eso lo había entregado en sacrificio, había confiado a Jesús el futuro de mi querida hermana

Petición de señal de si alguien ha ido al cielo

Cuánto deseo saber si papá ha ido derecho al cielo. No te pido que me hables, pero dame una señal. Si mi hermana A. de J. consiente en la entrada de Celina o al menos no pone obstáculo, ésta será la respuesta de que papá ha ido directamente hacia ti». Efectivamente se cumple.

Adiós deseos infantiles, hola abandono

Ahora no tengo ya otro deseo que amar a Jesús hasta la locura… Mis deseos infantiles han desaparecido. Tampoco deseo el sufrimiento ni la muerte, y sin embargo amo a los dos, pero lo que me atrae es sólo el amor. Durante mucho tiempo lo deseé. Tuve sufrimiento y creí estar tocando las playas celestiales, creí que la florecilla sería cortada en su primavera. Ahora lo que me guía es solamente el abandono, ¡no tengo otra brújula! Ya no puedo pedir nada ardientemente, excepto el cumplimiento perfecto de la voluntad de Dios en mi alma sin que las criaturas puedan ponerle obstáculos.

El amor verdadero quema de pecados

¡Qué dulce es el camino del amor! Ciertamente que uno puede caer, puede cometer infidelidades, pero como el amor sabe sacar provecho de todo, pronto quema todo lo que puede desagradar a Jesús, dejando en el fondo del corazón únicamente una paz humilde y profunda

El Reino no necesita libros ni sabios, se revela en las tareas diarias

Todos los libros me dejaron en la aridez y todavía estoy en ese estado. «El Reino de Dios está dentro de nosotros». Jesús no necesita libros ni doctores para instruir a las almas. Él, que es del Doctor de los doctores, enseña sin ruido de palabras… Jamás lo he oído hablar, pero siento que está en mí, y que en cada instante, me guía y me inspira lo que debo decir o hacer. Justo en el momento en que las necesito, descubro luces que no había visto todavía. No es precisamente durante mi tiempo de oración cuando son más abundantes, sino más bien en medio de las ocupaciones del día

Diversidad de almas. Discernimiento de deseos inspirados

Todas las almas no pueden ser iguales; es necesario que haya entre ellas de diferentes tipos a fin de honrar especialmente cada una de las perfecciones de Dios.

Recibí la gracia de comprender más que nunca cuánto desea Jesús ser amado. Pensaba en las almas que se ofrecen como víctimas a la justicia de Dios a fin de desviar y atraer sobre sí los castigos reservados a los culpables.

Sé que Jesús no puede desear para nosotros sufrimientos inútiles y que no me inspiraría los deseos que siento si no quisiera cumplirlos. ¡Qué suave es el camino del amor! ¡Cuánto quiero aplicarme a hacer siempre con el mayor abandono la voluntad de Dios!


Historia de un alma
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  • De Lisieux, Teresa (Author)

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