Manuscrito «B» de Historia de un Alma

 reseñó
4.2
  Ver reseña
20 enero 2020

Historia de un Alma es el libro de memorias de Santa Teresa de Lisieux. Está dividido en 3 manuscritos. No son manuscritos biográficos sino que recogen de propia mano los pensamientos espirituales de la Santa. Lo tratado en ente artículo corresponde al Capítulo 9 Mi vocación es el amor (1896) A lo largo de esta lucha se revelan pensamientos de una gran profundidad teológica. Veamos cuáles son.

Índice del Manuscrito B

  • Capítulo 9 Mi vocación es el amor (1896)
    • Los secretos de Jesús.
    • La venerable Madre Ana de Jesús.
    • Todas las vocaciones.
    • Arrojar flores.
    • El pajarillo.
    • El Águila divina.
    • Fin del Manuscrito «B».

Los secretos de Jesús

No vaya a creer que nado en las consolaciones. ¡Oh no!, mi consolación consiste en no tener ninguna en esta tierra. Sin dejarse ver, sin dejar oír su voz, Jesús me instruye en lo secreto, no por medio de los libros.

Quiero hacerte leer en el libro de la vida donde está contenida la ciencia del AMOR. Jesús se complace en mostrarme el único camino que conduce a ese fuego divino: ese camino es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en los brazos de su Padre. «El que es pequeñito, que venga a mí», dice el Espíritu Santo por boca de Salomón.

Jesús no pide grandes acciones, sino solamente abandono y agradecimiento. Es lo que Jesús reclama de nosotros: no tiene necesidad alguna de nuestras obras, sino solamente de nuestro amor, porque ese mismo Dios que declara no tener necesidad de decirnos si tiene hambre, no ha temido mendigar un poco de agua a la samaritana. Tenía sed… Pero al decir: «Dame de beber», lo que el Creador del universo estaba reclamando era el amor de su pobre criatura. Tenía sed de amor. Me doy cuenta más que nunca que Jesús está sediento.

Todas las vocaciones

Como durante la oración mis deseos me hacían sufrir un verdadero martirio, abrí las cartas de San Pablo a fin de buscar allí alguna respuesta. Leí que todos no pueden ser apóstoles, profetas, doctores, etc., que la Iglesia se compone de diferentes miembros y que el ojo no podría ser mano al mismo tiempo…

La respuesta era clara, pero no daba satisfacción a mis deseos, no me daba paz. Inclinándome hasta lo más profundo de mi nada, me levanté tan alto que pude alcanzar mi intento. EL AMOR ENCIERRA TODAS LAS VOCACIONES, QUE EL AMOR LO ES TODO, QUE ABARCA TODOS LOS TIEMPOS Y TODOS LOS LUGARES… EN UNA PALABRA, QUE ES ETERNO.¡MI VOCACIÓN ES EL AMOR! Sí, he encontrado mi lugar en la Iglesia.

Petición de amistad a los Santos

«Los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz». Como hija de la luz, comprendí que mis deseos de serlo todo, de abarcar todas las vocaciones, eran riquezas que podrían tornarme injusta, entonces las empleé en hacerme de amigos

Wikimedia CommonsFile:Peña-elias y eliseo.jpg – Wikimedia Commons

Acordándome de la súplica de Eliseo a su padre Elías, cuando se atrevió a pedirle su Doble Espíritu. Por eso os suplico, bienaventurados habitantes del cielo, que ME ADOPTÉIS POR HIJA. Que obtengáis para mí EL DOBLE AMOR QUE VOSOTROS TENÉIS».

Soy una niña y los niños no reflexionan acerca del alcance de sus palabras. Pero sus padres, cuando se sientan en tronos y poseen inmensos tesoros, no titubean en complacer los deseos de esos pequeñitos a quienes aman tanto como a sí mismos. Para darles gusto, hacen locuras, llegan hasta la debilidad. Pues bien, yo soy la hija de la Iglesia.

Arrojar flores

No tengo otro medio de probarte mi amor que arrojarte flores, es decir, no dejar escapar ningún pequeño sacrificio, ninguna mirada, [4vº] ninguna palabra, aprovechar todas las pequeñas cosas y hacerlas por amor. Quiero sufrir por amor y hasta gozar por amor.

El pajarillo y las águilas

¿Cómo un alma tan imperfecta como la mía puede aspirar a poseer la plenitud del amor? ¡Oh, Jesús, mi primero, mi único Amigo! Tú, a quien únicamente amo, dime, ¿qué misterio es este? ¿Por qué no reservas esas inmensas aspiraciones para las almas grandes, para las águilas que planean en las alturas? Yo me considero como un débil pajarito cubierto de suave plumón. No soy un águila. Del águila tengo sólo los ojos y el corazón.

El pajarito querría volar hacia ese sol brillante que fascina sus ojos, querría imitar a sus hermanas águilas a quienes ve elevarse hasta el horno ardiente de la Santísima Trinidad.

Si permanece velado, pues bien, la criaturita se queda mojada aceptando estar transida de frío y se regocija también por este sufrimiento, que empero se lo tiene merecido. Cuando quiere clavar su mirada en el Sol divino y las nubes le impiden ver siquiera uno de sus rayos, sus ojitos se cierran a pesar suyo, esconde su cabecita debajo de la alita y el pobrecito se duerme.

Invoca a los ángeles y a los santos que se elevan como águilas hacia el fuego devorador. Las águilas, apiadándose de su hermanito, lo protegen, lo defienden y ahuyentan los buitres, demonios, que querrían devorarlo.

¡Verbo Divino!, tú eres el Águila adorada que amo y que me atrae. Eres tú quien, lanzándote hacia la tierra del exilio, has querido sufrir y morir a fin de atraer a las almas hasta el eterno y ardiente foco de la Trinidad Santísima. Eres tú, quien, remontándote hacia la Luz inaccesible que será en adelante tu morada, te quedas todavía en este valle de lágrimas, escondido bajo las apariencias de una hostia blanca.

Fin del Manuscrito «B»

Los santos también han hecho locuras por ti, han hecho grandes cosas porque eran águilas. Jesús, yo soy demasiado pequeña para hacer grandes cosas, y mi locura propia es esperar que tu amor me acepte como víctima. Mi locura consiste en suplicar a mis hermanas, las águilas, que me obtengan el favor de volar hacia el Sol del Amor con las alas mismas del Águila divina.

El pajarito siempre tendrá los ojos fijos en ti; quiere ser fascinado por tu mirada divina, quiere convertirse en la presa de tu amor. Si por un imposible, encontraras un alma más débil, más pequeña que la mía, te complacerías en colmarla de fervores aún mayores si ella se abandonase con entera confianza a tu misericordia infinita.


Libros similares

Últimos comentarios

Reading Now


goodreads.com