La Gloria de la Transfiguración de Jesús

 reseñó
4.4
25 diciembre 2019

Tres discípulos de Jesucristo – Pedro, Santiago y Juan – rudos pescadores galileos, son testigos de una visión que hoy parecería de ciencia ficción. Una sensación de temor les invade mientras están sumergidos en una luz que no es de este mundo. Todo parece irreal mientras su Maestro habla de su muerte con Moisés y Elías. ¿Poca gloria para el esperado Mesías? Sin embargo un sentimiento de alegría y euforia les invade. La proximidad de un Dios tan poderoso les anima.

Marco geográfico

La Iglesia de la Transfiguración está dentro de la Reserva Natural del Monte Tavor.

Cronología

Según apunta Ratzinger, los eventos de la misión de Cristo están relacionados con las fiestas judías. Son acontecimientos litúrgicos. Según los Evangelios, la Transfiguración ocurrió entre 6-8 días después de la Confesión de Pedro (Mt 17,1) Ambos hechos están relacionados. Sólo cinco días separan dos grandes fiestas judías en Otoño: la Expiación y la Fiesta de las Tiendas. Por eso, la Confesión de Pedro tuvo que producirse durante la Expiación y la Transfiguración durante la Fiesta de las Tiendas.

La Montaña

Monte Tabor, Israel

Cristo subía a los montes de noche para orar. Durante su misión los montes tuvieron importancia: el de las tentaciones, de las Bienaventuranzas, Transfiguración, Calvario, Gólgota y la Ascensión. Cabe mencionar la tradición del Antiguo Testamento con los montes de la revelación: Sinaí, Horeb y Moriah.

El monte simboliza la altura interior. Es una liberación del peso de la vida cotidiana. Es respirar el aire puro de la Creación. Contemplar su inmensidad y belleza. Hace intuir al Creador.

El monte refleja la experiencia de la Pasión: sacrificio de Isaac y monte Calvario. También como revelación a Moisés y Elías, que recibieron a Dios en montañas.

Oración de luz

Mientras oraba cambió su rostro y sus vestidos brillaban (Mt 9,29). Su íntima compenetración con Dios Padre se convierte en luz pura. Jesucristo es luz de luz al ser uno con el Padre.

Aquí se establece una relación con la figura de Moisés: el profeta Moisés bajó de la montaña con la cara resplandeciente tras su conversación con Dios. Jesús sin embargo resplandece desde interior.

Las vestiduras de Cristo resplandecen. Hablan de nuestro futuro. En la literatura apocalíptica los vestidos blancos son expresión de criatura celestial, ángeles o elegidos. Se nos devolverá la vestidura original que perdimos con el pecado. A través del bautismo nos revestimos de luz con Jesús.

Diálogo con Moisés y Elías

Aparecen Moisés y Elías hablando con Jesús. La ley y los Profetas hablan con Él sobre su muerte. Cristo iniciará un nuevo Éxodo para nuestra salvación del pecado. Que el Hijo del Hombre padezca es una novedad para el mundo judío. Siendo el Cordero de Dios se abrirá la esperanza para el pueblo de Israel y para la humanidad entera.

Asombro ante la presencia de Dios

La vivencia del acontecimiento por parte de los tres discípulos está llena de detalles concretos, de ésos a los que nos gusta el misterio. Quedan impresionados por ese temor de Dios. No era la primera vez que sentían que estaban ante algo excepcional, algo que les sobrepasaba. Un hombre Dios. Cabría recordar la Pesca Milagrosa, Cristo caminando sobre las aguas, la Multiplicación de los panes y peces (querían hacerle rey) Según Juan no habría libros para describir la cantidad de prodigios que realizó durante su vida.

Estaban «asustados» – cuenta Marcos. «Pedro no sabía lo que decía». «Maestro, qué bien se está aquí, hagamos tres chozas» (Mc 9, 5-6) Es una escena tan vívida que resulta gracioso imaginarla. Sensaciones que también vivieron los videntes de Fátima en 1917. Cuando Nuestra Señora se aparecía, sentían esa irrealidad, cansancio, pérdida de la noción espacio temporal, somnolencia, etc. Es algo que cuenta muy detalladamente Sor Lucía de Fátima en sus Memorias. En estas experiencias, se producía un estado de éxtasis o trance, que desembocaba en un sentimiento de euforia y felicidad por la proximidad de Dios.

La Nube Sagrada

La Transfiguración está relacionada con la Encarnación: Dios acampa en nuestro mundo a través de Jesús. Una nube se posa sobre todos ellos. Dice que Cristo es su Hijo amado y que se le escuche. Es una repetición del bautismo. Jesús es Torá, es la nueva ley y debe ser escuchada. Es revestirse luz. La novedad que choca con el pensamiento judío es que ahora la Gloria implica Cruz.

Diálogo al bajar del monte

Jesús habla con ellos de su futura resurrección. Los discípulos le preguntan por el regreso de Elías, tal como se anunciaba en las escrituras. Elías fue Juan Bautista según Jesús. Remarca el destino trágico del Bautista, cumpliéndose las Escrituras que anunciaban un martirio del profeta que no se llegó a cumplir.

Conclusión

Se ha manifestado un Dios con todo su esplendor. Deja atónitos a tres rudos pescadores galileos. Toda la tradición judía mira con asombro la gloria de un Dios que se abaja y se humilla en la cruz. Una gloria capaz de dar la vida por su pueblo. En lugar de buscar la adoración forzada a través de normas, folclore y que sólo llevan al vacío espiritual. Un reino que no aparece en los mapas, cuya ley es el amor y cuya arma está en el corazón. Nada igual ha sido visto antes. Un cambio radical para los judíos y para la humanidad entera.


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