Mero Cristianismo, Libro 2: lo que creen los Cristianos

 reseñó
4.5
16 febrero 2020

En el libro II de Mero Cristianismo, Lewis explica por qué tenemos que creer que Jesucristo era – y es – Dios. Lewis argumenta contra las principales objeciones que se oponen a Cristo, por ejemplo: por qué sólo los cristianos y los que conocen a Cristo se pueden salvar y por qué Cristo no desembarca en tierra de una vez por todas y ha tenido que proclamar su mensaje a través de un reducido grupo de seguidores.

1. LAS CONCEPCIONES RIVALES DE DIOS

El panteísmo

  • El panteísmo de Hegel e hinduistas
  • Dios está más allá del bien y del mal, nada hay bueno ni malo. Incluso el cáncer es bueno. No toman en serio la distinción entre el bien y el mal.
  • Dios es el universo. Cualquier cosa que esté en el universo es una parte de Dios.

Fe cristiana

  • Vemos en otros credos un indicio de verdad aunque nos sabemos con la verdad
  • Los cristianos pensamos que un Dios bueno creó el mundo.
  • Dios está separado del mundo
  • Algunas cosas que vemos en el universo son contrarias a Su voluntad.
  • El cristianismo es una religión luchadora.

¿Un Dios bueno permite el mal?

Mi argumento en contra de Dios era que el universo parecía tan injusto y cruel. ¿Pero cómo había yo adquirido esta idea de lo que era justo y lo que era injusto?

En el acto mismo de intentar demostrar que Dios no existía —en otras palabras, que toda la realidad carecía de sentido— descubrí que me veía forzado a asumir que una parte de la realidad — específicamente mi idea de la justicia— estaba llena de sentido. En consecuencia, el ateísmo resulta ser demasiado simple. Si todo el universo carece de significado, jamás nos habríamos dado cuenta de que carece de significado, del mismo modo que, si no hubiera luz en el universo, y por lo tanto ninguna criatura tuviese ojos, jamás habríamos sabido que el universo estaba a oscuras. La palabra oscuridad no tendría significado.

2. LA INVASIÓN

El infantilismo de la religión progre

Peligro de los que edulcoran o hacen sencilla la religión, negando doctrinas terribles del infierno y el pecado. El ateísmo y el cristianismo con agua son infantiles. Se hace para destruir el cristianismo domesticando a Dios según sus necesidades. Si la realidad es compleja y extraña, la religión también lo será.

¿Cuál es el problema? Un universo que contiene muchas cosas obviamente malas y en apariencia carentes de sentido, pero que también contiene a criaturas como nosotros que sabemos que son malas y carentes de sentido. Sólo hay dos soluciones: cristianismo (1 Dios bueno) y dualismo (2 dioses independientes) Pero el dualismo tiene la siguiente trampa:

¿Qué queremos decir cuando llamamos a uno el Poder Bueno y al otro el Poder Malo?

El bien significa lo que deberíamos preferir, sin importarnos lo que nos pueda gustar en un momento dado. Uno de los dos poderes es de hecho equivocado y el otro es de hecho correcto. Pero en el momento en que decimos esto, estamos poniendo en el universo una tercera cosa en adición a los dos poderes: una ley, o norma o regla del bien a la que uno de los dos poderes se adhiere y el otro no. Pero dado que ambos poderes; son juzgados por este patrón, este patrón, o el Ser que estableció este patrón, está más arriba y por encima de ambos, y Él ; será el auténtico Dios.

La maldad es un espejismo del bien

Pero el placer, el dinero, el poder y la seguridad son todas ellas cosas buenas en sí mismas. La maldad consiste en perseguirlas por medio del método equivocado.

Para ser malo, debe existir y poseer inteligencia y voluntad. Pero la existencia, la inteligencia y la voluntad son en sí mismas buenas. Por lo tanto debe estar obteniéndolas de un Poder Bueno: incluso para ser malo debe pedir prestado o robar a su oponente. ¿Empezáis a comprender por qué el cristianismo ha dicho siempre que el demonio es un ángel caído? Eso no es un mero cuento infantil. Es un reconocimiento real de que el mal es un parásito, no la cosa original. Los poderes que le permiten al mal seguir adelante son poderes que le ha otorgado la bondad. Todas las cosas que le permiten a un mal hombre ser eficazmente malo son buenas en sí mismas: la resolución, la inteligencia, la belleza, la existencia misma. Por eso, el dualismo, en un sentido estricto, no funcionará.

La realidad es un combate espiritual

El cristianismo piensa que este Poder Oscuro fue creado por Dios, y que era bueno cuando fue creado, y que fue por mal camino. El cristianismo está de acuerdo con el dualismo en que este universo está en guerra. Pero no cree que sea una guerra entre poderes independientes. Cree que es una guerra civil, una rebelión, y que estamos viviendo en una parte del universo ocupada por los rebeldes. Un territorio ocupado por el enemigo.

3. LA CHOCANTE ALTERNATIVA

Dios no quiere un mundo Disney da libertad para el amor

¿Por qué Dios ha permitido que el Príncipe Oscuro se adueñe del mundo? Si haces que algo sea voluntario, la mitad de la gente no lo hará. Eso no es lo que pretendías, pero tu voluntad lo ha hecho posible.

¿Por qué, entonces, nos ha dado Dios el libre albedrío? Porque el libre albedrío, aunque haga posible el mal, es también lo único que hace que el amor, la bondad o la alegría merezcan la pena tenerse. Un mundo de autómatas —de criaturas que funcionasen como máquinas— apenas merecería ser creado. La felicidad que Dios concibe para Sus criaturas más evolucionadas es la felicidad de estar libre y voluntariamente unidas a Él.

Hay una dificultad acerca de disentir de Dios. Él es la fuente de donde proviene todo vuestro poder razonador: no podríais tener razón y estar Él equivocado del mismo modo que un arroyo no puede subir más alto que su propio manantial. Cuando argumentáis en Su contra, estáis argumentando en contra del poder mismo que os capacita para argumentar: es como cortar la rama del árbol en la que estáis sentados.

Si Dios piensa que este estado de guerra en el universo es un precio que vale la pena pagar por el libre albedrío —es decir, por crear un mundo vivo en el que las criaturas pueden hacer auténtico bien y auténtico mal, y en el que algo de auténtica importancia pueda suceder, en vez de un mundo de juguete que sólo se mueve cuando Él tira de los hilos— entonces podemos suponer que es un precio que vale la pena pagar.

¿Cómo salió mal el Poder Oscuro?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Nuestro ego ha querido ser el centro, «ser como dioses», que podían desenvolverse por sí solos como si se hubieran creado a sí mismos, ser sus propios amos, inventar una suerte de felicidad para sí mismos fuera de Dios, aparte de Dios. La historia lleva cíclicamente a la cima a las gentes crueles y egoístas y todo se derrumba.

Dios diseñó a la máquina humana para que funcionara con Él. Nos dejó la conciencia, sueños felices (religiones paganas acerca de un Dios que muere y vuelve después a vida y que, por medio de su muerte, ha dado de algún modo nueva vida a los hombres) y su acción con el pueblo elegido Israel (un solo Dios que aprecia la buena conducta)

Lo chocante: aparece Cristo

Pero entonces viene lo más chocante. Entre estos judíos aparece de pronto un hombre que va por ahí hablando como si Él fuera Dios. Sostiene que Él perdona los pecados. Dice que Él siempre ha existido. Dice que vendrá a juzgar al mundo al final de los tiempos. Los panteístas piensan que sólo fue una parte del cosmos pero Dios, en el lenguaje de los, judíos, significaba el Ser aparte del mundo que Él había creado.

Lo que ese hombre decía era, sencillamente, lo más impresionante que jamás haya sido pronunciado por ningún ser humano.

Perdona todos los pecados

Cristo se comportó como si El hubiese sido la parte principalmente ofendida por esas ofensas. Esto tiene sentido sólo si Él era realmente ese Dios. Sus enemigos, cuando leen los Evangelios, no suelen tener la impresión de estupidez o vanidad.

Él se definió como «manso y humilde» y le creemos, sin darnos cuenta de que, si Él fuera meramente un hombre, la humildad y la mansedumbre serían las últimas características que atribuiríamos a algunas de Sus enseñanzas.

Todos los argumentos anteriores son para los que dicen: «acepto a Jesús como un gran maestro moral, pero no acepto su afirmación de que era Dios». O ese hombre era, y es, el Hijo de Dios, o era un loco o algo mucho peor.

4. EL PERFECTO PENITENTE

El Credo Cristiano sobre la Redención

Dios desembarcó en este mundo ocupado por el enemigo asumiendo una forma humana. La principal creencia cristiana es que la muerte de Cristo nos ha puesto de alguna manera a bien con Dios y nos ha otorgado un nuevo comienzo. Creemos que la muerte de Cristo es aquel momento de la historia en el que algo absolutamente inimaginable llega desde fuera y aparece en nuestro mundo. Se nos dice que Cristo fue muerto por nosotros, que Su muerte ha redimido nuestros pecados y que por el hecho de morir derrotó a la muerte misma. La teoría cristiana dice que seremos perdonados porque Cristo se había ofrecido voluntario para sufrir el castigo en lugar de nosotros.

Sólo una buena persona puede arrepentirse

El arrepentimiento significa desaprender toda la vanidad y la autoconfianza en las que nos hemos estado ejercitando durante miles de años. Significa matar parte de uno mismo, padecer una especie de muerte.

Con la ayuda de Dios

Queremos decir que Dios nos ponga dentro un trocito de Sí, por así decirlo. Él nos presta un poquito de Su capacidad para razonar, y de ese modo pensamos; nos presta un poquito de Su amor y así es como nos amamos los unos a los otros. Nosotros amamos y razonamos porque Dios ama y razona y nos sostiene la mano mientras lo hacemos.

Dios asume nuestra naturaleza humana en Cristo para salvarnos

Ahora necesitamos la ayuda de Dios para hacer algo que Dios, en Su propia naturaleza, no haría jamás… rendirnos, sufrir, someternos, morir.

De modo que el único camino para el que ahora necesitamos más que nunca la ayuda de Dios es un camino que Dios, en Su propia naturaleza, jamás ha recorrido. Dios sólo puede compartir lo que Él tiene, y esto, en Su propia naturaleza, no lo tiene. Pero supongamos que Dios se hace hombre… supongamos que nuestra naturaleza humana que puede sufrir y morir sé amalgamase con la naturaleza de Dios en una persona. Esa persona, entonces, podría ayudarnos.

No podemos compartir la muerte de Dios a menos que Dios muera, y Él no puede morir a menos que se haga hombre. Es en este sentido en el que Él paga nuestras deudas, y sufre por nosotros lo que, como Dios, no es necesario que sufra.

Que sea fácil por ser Dios no le quita mérito

La muerte perfecta no sólo fueron más fáciles para Jesús porque Él era Dios, sino que fueron posibles sólo porque era Dios. Pero, ¿no es esa una extraña razón para no aceptarlos? Esa ventaja -llamadla «injusta», si queréis- es la única razón por la que ese hombre puede serme útil. ¿A quién recurriréis en busca de ayuda si no a aquél que es más fuerte que vosotros?

5. LA CONCLUSIÓN PRÁCTICA

Con Cristo aparece una nueva vida

La creencia cristiana es que si nosotros compartimos de algún modo la humildad y el sufrimiento de Cristo también compartiremos Su conquista de la muerte, encontraremos una nueva vida después de muertos y en ella nos haremos criaturas perfectas y perfectamente felices. Con Cristo apareció una nueva clase de hombre: y la nueva clase de vida que empezó con El nos ha de ser dada. Hay tres cosas que difunden la vida de Cristo en nosotros: el Bautismo (acto corporal), la creencia (acto mental) y la Comunión (acto corporal)

No sirve de nada intentar ser más espiritual que Dios. Dios nunca tuvo intención de que el hombre fuese una criatura puramente espiritual. Por eso precisamente utiliza substancias materiales. A Dios le gusta la materia porque la creó.

Creemos a Cristo por autoridad como casi todo

Él enseñó a Sus seguidores que la nueva vida se comunicaba de este modo. En otras palabras: yo lo creo por Su autoridad. Nos las ha dicho alguien a quien tenemos por digno de confianza. El noventa y nueve por ciento de las cosas que creemos las creemos por autoridad: la geografía, ciencia y la historia sin ir más lejos.

Debemos cuidar la nueva vida con el arrepentimiento

Mirada dde arrepentimiento de Pedro a Jesús

Ni siquiera el mejor cristiano que haya vivido nunca actúa por voluntad propia., sólo está nutriendo o protegiendo una vida que jamás habría adquirido gracias a sus propios esfuerzos.

Un cuerpo vivo trata de repararse así como el espíritu trata de arrepentirse porque la vida de Cristo está en su interior, reparándolo en todo momento, permitiéndole que repita (hasta cierto punto) la clase de muerte voluntaria que Cristo mismo llevó a cabo.

Estar en Cristo

Los cristianos piensan que cualquier bien que hagan proviene de la vida de Cristo en su interior. No creen que Dios nos amará porque seamos buenos, sino que Dios nos hará buenos porque nos ama, del mismo modo que el tejado de un invernadero no atrae el sol porque es brillante, sino que se vuelve brillante porque el sol brilla sobre él.

Objeción 1: ¿Injusto salvarse sólo los que conocen a Cristo?

Ningún hombre puede salvarse si no es a través de Cristo, pero no sabemos que sólo aquellos que le conocen puedan salvarse a través de Él. Dios no ha dicho qué hará con el resto que no le conocen. Pero entretanto, si os preocupan aquellos que han quedado fuera, lo menos razonable que podéis hacer es quedar fuera vosotros.

Cualquier adición a ese cuerpo le permite a Él hacer más. Si queréis ayudar a aquellos que están fuera debéis añadir vuestra pequeña célula al cuerpo de Cristo que es el único que puede ayudarlos.

Objeción 2: ¿Por qué no desembarca por la fuerza? La segunda venida

¿Por qué Dios desembarca disfrazado en este mundo ocupado por el enemigo e inicia una especie de sociedad secreta para boicotear al demonio? ¿Por qué no desembarca por la fuerza; por qué no lo invade? ¿Es que no es lo bastante fuerte?

Bueno, los cristianos creemos que desembarcará por la fuerza, aunque no sabemos cuando. Pero podemos adivinar por qué está retrasándolo. Quiere darnos la oportunidad de unirnos a Su bando libremente. Cuando eso suceda, será el fin del mundo.

Cuando el autor sube al escenario la obra ha terminado. Será Dios sin su disfraz. Entonces será demasiado tarde para elegir un bando u otro. No será ese el momento de elegir. Será el momento en que descubramos qué bando habíamos elegido realmente, nos hayamos dado cuenta antes o no.


Mero Cristianismo
269 Opiniones
Mero Cristianismo
  • Lewis, C. S. (Author)

Libros similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *