Resumen completo del Arte de Recomenzar por Fabio Rosini

 ha reseñado
4.4
04 Nov, 2019

Qué decir cuando un libro supera tus expectativas. Cuando rompe esquemas. Cuando lo lees en el momento preciso. Cuando da palabras de consuelo, respuestas al pasado y abre camino hacia el futuro. Se trata del libro de espiritualidad más vendido en Pamplona (España) durante Abril de 2019. La vida son ciclos, etapas. Establecemos metas y de ellas surgen proyectos. Algunos fracasan. Si las expectativas eran demasiado optimistas, entramos en crisis. Ocurre en todos los ámbitos de la vida: afectivo, laboral, social, económico, salud, etc. Pasamos la vida recomenzando cosas. Por eso este libro es importante.

Empezando con Fabio Rosini

Este libro me ha roto esquemas como lector. Es esa sensación desconcertante que se da cuando un libro cala hondo en tu ser. Esto me ha obligado a repuntuar mis lecturas en Goodreads. Esta sensación maravillosa se produce sólo con algunos libros. Quizás porque se leen en el momento exacto, cuando encajan milimétricamente en la realidad y responden a nuestros interrogantes.

Me ha costado cogerle el punto al autor. Al principio, su lenguaje parecía llano y deslabazado, como vulgar e impreciso. Pero conforme he ido avanzando en la lectura, mi impresión ha cambiado. Se ha convertido en admiración por una sabiduría clara y profunda. La fina ironía de Fabio Rosini – típica de los nacidos en Roma – hace la lectura amena y atrayente. Dicen que los romanos tienen un sentido del humor característico.

Usando la Biblia como un patrón

Paradigmas

El autor usa el relato bíblico del Génesis como paradigma. Es el primer conocimiento que he obtenido. Puedes tomar algunos pasajes de la Biblia y aplicarlos en tu vida cotidiana. Por ejemplo: mujeres con mal de amores, heridas en el corazón, pueden usar el relato de la «mujer sangrante» – Mc 5, 26 – como paradigma de sanación afectiva. En este caso, Fabio Rosini (FR) usa el relato de La Creación para superar crisis y empezar etapas.

Citas bíblicas

El libro está plagado de citas bíblicas. Muy bien traídas a modo de ejemplo. Hacen comprender mejor las Escrituras. Se destaca el lenguaje de Cristo en forma de parábolas. El mensaje llega de una forma más clara y profunda. He podido recoger muchas citas interesantes. Se mencionan al final de esta entrada y en mi review del libro en Goodreads.

Listados para ordenar la realidad

La obra es muy práctica. Se nos anima a elaborar varias listas personales en las que representar nuestra vida:

  • Primeras evidencias: ved día uno a continuación.
  • Puntos firmes: día dos.
  • Prioridades: día dos y tres.
    • Lista de síes
    • Lista de noes (diques)
  • Inspiraciones/sugestiones: día cuarto.
  • Gracias recibidas: quinto día.
  • Humillaciones: sexto día.
  • Potestades: sexto día.

«¿Por qué no me habrían enseñado esto antes?» – pensé. Todo esto debería enseñarse en las clases de religión. Es tan útil y práctico. Me parece curioso cómo los consejos del autor, coinciden con los de psicólogos laicos, por ejemplo Walter Riso. La psicología y la espiritualidad son caminos que llegan a la misma cumbre. Walter Riso, en sus libros también recomienda la elaboración de diversas listas, por ejemplo para desmitificar a tu ex.

El libro se divide en días, los correspondientes a la Creación en el Génesis.

Día primero: hágase la luz y las tinieblas.

La luz es lo que da la vida, es hacer el bien. Es la primera palabra de Dios en la Biblia. La tiniebla mata, lleva al pecado. Esta distinción ayuda a conocer las cosas a hacer y evitar en la vida. Recomenzar empieza por aceptar la realidad. Dios mora en el presente. El enemigo se encarga de tentar con hipótesis o sueños del futuro. Nos despista para que dejemos de hacer el bien. Una buena forma es desabsolutizar nuestra situación actual. Aceptar que hay un bien mayor que supera cualquiera de nuestras miserias.

Hay que identificar nuestras expectativas. Tomarlas a la defensiva. Muchas de ellas no son acorde a la realidad. El mundo que nos rodea es caótico a nuestros ojos. Es el medio donde Dios Padre actúa. Tenemos que aceptar este aparente desorden. Hay que cambiar nuestro modo de ver la vida. Nunca podremos poner orden. Esto nos quitará ansiedad

A partir de lo anterior, elaboramos una lista de nuestras primeras evidencias. No deben ser muchas. Máximo 4 ó 5. Vienen de nuestra realidad más inmediata. Son esas cosas que nos hacen vivir. Impiden nuestra destrucción física o psicológica. Son cosas (cuerpo, horario, salud, tiempo, espacio) y deberes (tareas inmediatas). Por ejemplo, nuestro espacio es nuestra ciudad, casa, habitación. Son nuestras primeras cruces. No se discierne. No nos la podemos quitar. Nos quitan de ella. Por ejemplo: nuestro físico, salud, forma de ser, forma de ganarnos la vida, familia o ciudad.

Día segundo: haya firmamento.

Nuestro firmamento viene dado por Dios. Debemos dejarlo trabajar para que surjan expontáneamente nuestros puntos firmes. Por ejemplo: casarme, hacer una carrera, escribir, tener hijos, el trabajo. Son cruces elegidas, a discernir. Las definen nuestras cualidades, habilidades, lo que se nos da bien, la forma de hacer felices a los demás.

De los puntos firmes se derivarán las prioridades. Por ejemplo: si me caso, la prioridad será decir la verdad. Si estudio, será el examen. Si tengo hijos, será cuidarlos. Las prioridades deben estar orientadas siempre a Dios. Si no las respetamos seremos: infelices, volubles, cobardes, ansiosos y tiraremos la toalla a las primeras de cambio. Si las obedecemos: sabremos negar lo que no nos conviene, no perderemos ni tiempo ni fuerzas y estaremos dentro de Dios.

Por ejemplo, si decidimos casarnos: no hacerlo a la fuerza, sino obedeciendo las realidades de ambos. Un don será si sabemos resolver dificultades juntos.

Día tercero: separación agua tierra.

Distinguimos dos tipos de límites: los que tenemos que aceptar y los que nos ponemos nosotros. Son una lista de síes y noes. Son diques para la fecundidad. Nuestros límites propios se pueden identificar a través de un sentido del fruto y de la belleza.

En el pasaje de las tentaciones, Cristo no huye de los límites. Los utiliza para acercarse al Padre. Es la única forma de aceptar al otro con sus defectos. El problema de las ideologías es que no aceptan los límites y crean una realidad abstracta que lleva a la perdición. Sin márgenes no se puede amar ni se tiene una identidad.

En este punto tenemos que preparar el terreno para la fecundidad. Hay que hacer una poda. Es decir quitarnos lo malo para dar frutos. Esto se hace a través de las virtudes: prudencia, temor de Dios, sobriedad/vigilancia y abstinencia. Mediante la prudencia, repasaremos las prioridades del día dos. Las descartaremos si con el tiempo no dan fruto o huelen a perfeccionismo.

Ejercicio de aceptación de límites ante crucifijo. Reconocerme y amarme como una parte de su cuerpo. Repasad nuestras miserias y verlas reflejadas en Cristo crucificado. En esto me parezco más a Él que en mis cualidades de pacotilla.

Día cuarto: lumbreras como señales

Se nos anima a recordar, celebrar y repetir las cosas que nos hacen vivir o nos sientan bien. Un pensamiento del discernimiento Ignaciano llega en esta fase. Cada una de nuestras acciones tiene como origen un pensamiento o palabra. Tenemos que interrogar cada pensamiento. Si viene de Dios es una inspiración. Si viene del enemigo es una sugestión. Forma parte del combate espiritual tan bien escrito por C. S. Lewis en «Cartas de un Diablo a su Sobrino».

Un comportamiento sugestionado: ama con chantaje emocional, no enfrenta críticas, es impulsivo, intenta convencer, adula y acosa, no es constante. Las inspiraciones: ven la potencialidad de las cosas, consuela y corrige, abre posibilidades, es dulce y delicado, dice «puedes hacer» (no debes).

Hay dos niveles de discernimiento. En el primer nivel hay que ver el contenido y el movimiento del pensamiento. Ver la finalidad y la comunión del mismo. Una mala finalidad corrompe la acción. Una primera batería de preguntas sería la siguiente:

  • ¿Cómo ha surgido? ¿Qué camino ha tomado?
  • ¿Respeta 1as evidencias, prioridades y límites?
  • ¿Lleva a comunión o la destruye?
  • ¿Mantiene mi misión o sale del bien?
  • ¿Dispuesto enfrentar a pensamiento?
  • ¿Usa mal?
  • ¿Es de tipo: «Fin justifica medios»?
  • Al final ¿dónde va a parar? ¿cuál es su fin?

En un segundo filtro, hay que pasarlos por el tamiz de compromisos, forzamientos y agresividad. Hay que diferenciarlos de un falso bien promovido por nuestros deseos o ansiedad. También hay que ver si desencadena furia.

Día quinto: fecundidad según especie.

Esta fase implica buscar lo que existe, no en hipótesis o sueños. Nuestros enfermos son oportunidades de ver la vida a través de sus ojos. Sus opiniones nos sorprenderán para bien. Una nueva lista de gracias recibidas nos abrirá a la gratitud. De este modo renegaremos de la tristeza. Una tristeza saludable es el arrepentimiento. Un dolor agudo en el alma por no haber amado más. Tiene como centro al otro, es relacional. La tristeza mala es la frustración. Está basada en la culpa. Es una tristeza que reduce la esperanza. Un dulce pragmatismo que se instala en nuestra vida.

Una técnica de gratitud es hacer un examen de conciencia, todos los días antes de acostarse. Nos abrimos al arte de la bendición. Todo noviazgo o matrimonio puede hacer el «Decálogo de su Alegría». Elenco de las cosas que favorecen su unión, esos actos constructivos vividos en el pasado, para no olvidarlos, para repetirlos, para aprender de ellos.

La fecundidad lleva consigo un discernimiento de la vocación. La obediencia a la realidad abre nuestra creatividad. Mi vida tiene una forma y dirección que respetar. Es como el arte, que respeta siempre los límites para alcanzar la excelencia. Tenemos que caminar en la belleza que se nos ha entregado, sin ansia de eficacia.

Día sexto: la vida surge de lo inerte.

Las humillaciones

A veces es necesario marchitarse o morir para dar fruto. Es un resurgimiento en comunión, en alegría del bien del otro. Para ello tenemos que ver las humillaciones como oportunidades para comprender la voluntad de Dios. Pueden ser merecida o injustas. Las primeras nos dan con la verdad en la cara. Nuestro dolor es proporcional al cuento que nos hemos inventado. Nos redimensionan. Las injustas nos pasan de nuestras obras a las de Dios.

Para aceptar humillaciones debemos priorizar y anteponer nuestra salvación. Las cruces de salvación no se disciernen. Posiblemente mi libertad, mi libre decisión ha errado y debo discernir mejor. Son cruces de las que me puedo bajar. Dios saca bien de cualquier mal. El autor da gracias a Dios por quienes le han hecho daño. Nace sabiduría de la aceptación de injusticias.

Es bueno hacer una lista de humillaciones. Y otra lista de lo que nos han traído de bueno. Los tiempos de Dios son diferentes a los nuestros. Tenemos que abandonarnos en Él para dejarle cumplir sus planes. Marcan un punto de inflexión que hace madurar.

La pobreza espiritual, la humildad nos hacen conscientes de que sólo poseemos el instante presente. Debemos aprovecharlo con nuestras cualidades sirviendo al prójimo. Mis errores no son mi verdad. Mi verdad es el bautismo. Que Cristo me ha creado y redimido.

Conscientes de la realidad

Hemos sido creados hombre y mujer. Conviene valorar las características de cada uno. En el hombre: cortejar, apoyar, comprender, acoger, sorprenderla, acariciar, cuidarla es lo más hermoso, esperarla, ser consciente de su debilidad. Cristo enseña a ser varón. La mujer: es paciente, soporta impactos vida, comprende personas y acontecimientos, paciente, profunda. Debe haber una esponsabilidad en nuestros actos. Darlo todo.

Hemos sido creados para dominar. Una falsa imagen de Dios, nos impide amar. Estrecha nuestro corazón por falta de esperanza. Las ideologías son el rechazo de uno mismo. Lo abstracto puesto sobre la realidad. Entrar en la realidad aunque sea lavando platos. Trabajar es amar. Somos conscientes de nuestra pobreza, sólo tenemos el instante presente. A través de nuestras cualidades, servir al prójimo.

Es bueno hacer una lista de potestades. Lo que sé hacer y esté basado en la realidad inmediata. Si Dios nos ha dado esas habilidades es que confía en nosotros. Por ejemplo ¿Potestad un Síndrome de Down? Dar cariño sin condiciones, sacar de todo lo mejor de sí. Tiene poder de convocar amor a quien lo rodea. ¿Qué potestad tenemos cada uno de nosotros? Ser a imagen de Dios, y por tanto, con un gobierno al que no debemos renunciar. Se habla de ejercitar una multiforme gracia de Dios, no de un poder.

La relación con los demás es una bendición

Tenemos que ver la imagen de Dios en los demás. Los malos comportamientos son como ropa sucia que la gracia de Dios puede lavar. Sólo así seremos más compasivos y podremos aceptar al prójimo. Estar en el paraíso es estár con alguien – es lo que le dice Cristo al buen ladrón en la cruz. A un hombre impulsivo le faltan relaciones. Hay que discernir ¿Para quién soy? ¿A quién me lleva hacer esto?.

Cuando muera pensaré espiritualmente. No si lo he pasado bien. Al final de nuestra vida no se pedirán las buenas obras, sino el aprovechamiento de los talentos recibidos. Si hemos cumplido su misión. No pensaré si lo he pasado bien, sino si he dado la vida por alguien.

Paradójicamente, el camino de la reconstrucción no termina en nosotros. Acaba en los demás, en la felicidad del otro. Dios Padre es Dios personal y creador. Respeta nuestra libertad para hacernos distintos. ¿Qué padre querría a todos sus hijos iguales? Nuestra identidad se define por nuestras relaciones. Sabes que eres padre cuando tu hijo te necesita. Si no, sólo es un mero huésped. La soledad no saca nuestro verdadero yo. ¿Acaso soy su guardián? respondía Caín a Dios. Una mentalidad asesina huye de los problemas. No resiste ante el sufrimiento.

Ejercicio ante crucifijo. Parábola de la perla Mt 13:45-46. Soy la perla de Cristo. Preguntarle ¿quién soy yo para ti? Esperar al arrepentimiento y consuelo.

Día séptimo: don del alimento.

Hay una relación alimento discernimiento. Para rechazar lo malo tenemos que apreciar la belleza. Alimentar nuestra vida con lo bello. Por ejemplo con arte. Trayendo a nuestra vida personas humildes, sensatas, que sepan amar. Bueno es hacer una lista de cosas que nos sientan bien. Ésas que nos han ayudado a retomar el buen camino. Para recordarlas, repetirlas y celebrarlas. Quien se nos acerque, debe encontrar en nosotros a alguien que le ayuda a redescubrir su propia belleza.

Eres precioso. Vales mucho. Merece la pena ser hombre porque Jesucristo se hizo hombre. Estas hermosas palabras de San Juan Pablo II deberían ser el motor de nuetra existencia. Deben apuntalar nuestra fe para recomenzar con sólidos cimientos. Sólo así podremos vivir una vida más plena y feliz.

Conclusión

He disfrutado mucho este libro. Es una lectura ágil y amena. El humor y la sabiduría made in Roma de Fabio Rosini lo hacen posible. No podía ni imaginar que del Génesis pudiera sacarse tanto conocimiento. La Biblia es un océano de sabiduría. El autor relaciona cada parte de la Biblia con patrones prácticos que pueden usarse «aquí y ahora». Es un concepto interesante y estimulante para seguir estudiando la Biblia. Una lectura más que recomendable.


He continuado resumiendo el libro con esquemas. Son una herramienta muy interesante para relacionar conceptos y tener una visión global del libro.

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El arte de recomenzar (Patmos)
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