Resumen completo de Los Límites del Amor por Walter Riso

 ha reseñado
3.5
22 Jul, 2019

Las citas literarias del Doctor Water Riso nunca dejan indiferente. Algunas de ellas parecerían mostrar cierta frialdad en su forma de entender la afectividad. El amor parece reducido a un mercadeo de pactos – límites – entre los cónyuges. Desde la primera página, deja claro la esencia de su mensaje: «el amor y el sacrificio están sobrevalorados, no renuncies a ti mismo». Toda una apelación al romanticismo tradicional. Un gurú que se define como «defensor del amor», lo simplifica desnaturalizándolo y poniéndole condiciones. Sumerjámonos en la siempre interesante obra del doctor Riso.

Una experiencia personal

Supe que tenía que leer este libro tras una separación afectiva. Durante la relación, me había sentido confuso y bloqueado. No entraré en detalles. Básicamente, salí de mi realidad por una chica. Acepté y me hice de responsable de todo lo que ella necesitaba. Fracasé. Tras dejarlo, tenía interrogantes que resolver. Cosas que arreglar en mi interior. Por eso leí este libro. A continuación dejo algunos pensamientos.

Nos enamoramos intensamente, fue un verano maravilloso. Nos vimos apenas un par o tres de semanas. En apenas 2 meses hacíamos planes de futuro y decidimos ir a vivir juntos. La relación se aceleraba por momentos. Éramos dos desconocidos y ¡ya teníamos fecha para la boda! No había respiro para conocernos. Pero la falta de un noviazgo hizo que los problemas vinieran de golpe. El miedo a perderla me hizo aceptar sus problemas. Me desanimé, eran demasiados frentes al mismo tiempo: laborales, economía, salud y diferencias culturales. Seguía enamorado pero quedé bloqueado. La comunicación con ella se resintió. Quería pausar una situación que me desbordaba.

¿Límites sobrepasados?

Tras la separación, se me diagnosticó agotamiento emocional. Era la consecuencia de haber salido de mi realidad y exigirme ser fuerte de repente. Se caracteriza por una fatiga crónica, insomnio, irritabilidad, confusión, imposibilidad de seguir adelante y distanciamiento afectivo.

El agotamiento emocional se origina porque hay un desequilibrio entre lo que damos y lo que recibimos. Las víctimas se caracterizan por entregar todo lo que pueden de sí mismos, bien sea en el trabajo, en el hogar, en pareja u otros ámbitos. Estamos sin duda ante una realidad que puede aparecer en cualquier circunstancia y en cualquier tipo de perfil.

La víctima – agotada por el esfuerzo – se bloquea y trata de huir del entorno opresivo. Necesita estar a solas para respirar y reencontrarse consigo mismo. Reconectar con lo que es y lo que desea. Es fundamental desarrollar una actitud de comprensión y bondad con uno mismo. De lo contrario, más tarde o más temprano, será imposible seguir adelante.

Psicólogos como Walter Riso hablan de este tipo de bloqueos y parálisis. Son también típicos de situaciones en las que uno de los cónyuges está enfermo y el otro tiene que cuidarle. También cuando un miembro de la pareja es muy ambicioso y sus planes arrastran al otro. En mi caso, la falta de un noviazgo tranquilo propició esta parálisis. El miedo a expresar nuestras debilidades hizo que ella perdiera confianza. No supe expresar lo que me pasaba y ella tomó mi huida como un desprecio imperdonable.

Nuestras cruces

Hay que tratar de explorar hasta dónde aguantamos, nuestra cruz. Fortalecer nuestra voluntad con fe, optimismo y esperanza. En mi opinión, no cerrarse con límites. Riso parece alentar una sociedad decadente. La del facilismo, donde los Valores Universales (cristianismo) son un obstáculo. Aunque haya algunas dificultades para amar, no se deberían tirar por tierra los valores tradicionales. Riso no valora el sacrificio por amor. Según él, sólo merece la pena en la medida de que no renuncies a tu «yo». Mi experiencia es la contraria: sólo a través de la renuncia de uno mismo, encuentras el amor más puro. Eso te lleva a ser verdaderamente libre y a la felicidad.

La sentencia: «quiero amarte, no cuidarte» es totalmente desalentadora. Fomenta un individualismo inmisericorde, que convierte la experiencia humana en algo triste y sin sentido. Una idea presuntamente liberadora que es muy peligrosa.

El «amor» es una única realidad, si bien con diversas dimensiones; según los casos, una u otra puede destacar más. Pero cuando las dos dimensiones se separan completamente una de otra, se produce una caricatura o, en todo caso, una forma mermada del amor.

Benedicto XVI

Hay también ideas positivas. Un aspecto que me ha gustado del libro es el relativo a la amistad. Ser amigos es importante en toda relación. Necesitamos ser amigos de la persona amada y preocuparnos por su bienestar. Hay que elegir a la pareja como eliges a tus amigos. Establecer un espacio cognitivo para analizarla y evaluarla. Es precísamente en un noviazgo «a fuego lento» – tranquilo, sosegado y sin prisas – donde se consigue. Fue lo que faltó en nuestro noviazgo. A menudo la pasión del enamoramiento puede quemar el amor, pues lleva a tomar decisiones precipitadas que impactan de forma negativa en la relación.

Qué nos mueve

No dar opción de renunciar a uno mismo puede ser narcisista y ególatra, deshumanizante. Dibuja un ser humano hierático, sin fe ni esperanza. Poco solidario con el otro, mediante una compasión basada en el temor, no en el amor. Esta idea la desarrolla el teólogo Jacques Philippe en su libro «Paz Interior». El genial filósofo Erich Fromm la explica en esta cita memorable:

La compasión o empatía significa que yo vivo dentro de mí lo que el otro vive, y, por tanto, que en esta convivencia él (o ella) y yo somos uno. Todo conocimiento del otro es verdadero si se basa en mi vivir dentro de mí, lo que él (o ella) vive. Si no ocurre así, y el otro sigue siendo un objeto, puedo conocer infinidad de cosas sobre él (o ella) pero a él (o ella) no le conozco.

Erich Fromm – La Revolución de la Esperanza.

¿Qué nos mueve a cuidar del prójimo? Erich Fromm apunta a varias formas de falso amor: trabajo en equipo, neurótico, satisfacción sexual, etc. Una de ellas es la equidad. Es decir, respeto los derechos de mi pareja pero no me hago responsable de ella. Unos límites demasiado egoístas llevarían a formas distorsionadas de amar.

¿Medir el amor?

Limitar, medir, cuantificar el amor, es desnaturalizar lo más maravilloso del ser humano. El amor es la única experiencia que merece la pena. Poner límites al amor de una madre, cuantificar la ayuda a un enfermo, medir el amor a tu pareja a cambio de algo, no es amor verdadero. Son cosas que las haces desinteresadamente o no las haces. Sólo la vivencia de un amor sin límites nos llevará a elevarnos y progresar en nuestra experiencia vital. Es lo más valioso de la experiencia humana.

Si no hay un cariño desinteresado, estaremos hablando de cualquier cosa menos de amor. Crearemos robots, relaciones mecánicas. Estaremos hablando de otro tipo de vínculos: un pacto, una cohabitación, una relación de intereses, una mera equidad o concubinato. Da la sensación de que Walter Riso habla más de estas cosas que de verdadero amor.

Sacrificio y mérito claves del éxito

Recortar por debajo el amor, que es el mayor activo de la humanidad, es un error. El amor es la única fuente de felicidad para el hombre. Siempre habrá tiempo para tirar la toalla, para no coger esa cruz que no puedes soportar, pero esto no debería ser la norma. El autor da ejemplos precisamente de gente que se haya sacrificado: grandes santos, mártires, laicos. Es de ellos de donde podremos obtener las claves del amor más puro. Mi experiencia me dice que lo mejor de la vida se consigue con esfuerzo y sacrificio. Que cuando te sacrificas sin esperar nada a cambio ocurren las cosas más bellas.

Haciendo una semejanza, es como si quisieras estimular a tu hijo en el estudio y le dijeras: «Esfuérzate sólo hasta que quieras jugar a tu videojuego favorito, no renuncies a tu diversión. Sacrificarse por el ideal de estudiar una carrera está sobrevalorado». Y ciertamente estos mensajes están calando en la sociedad occidental, donde el mérito y el esfuerzo ya no están de moda. Por eso, en mi opinión, resulta nocivo el mensaje de este libro.

Riso y el Cristianismo

El libro fomenta una idea de amor capitalista, pragmática y materialista. En oposición al amor del Evangelio. El amor se reduce a poco menos que un mercadeo entre lo que uno da y el otro ofrece. Esto es deshumanizante y peligroso. Según Riso, el balance dar-recibir es el motor de toda relación afectiva, es su causa. Sin embargo los creyentes sabemos que es la consecuencia.

No es una teoría novedosa. La proclama de «no renunciar a uno mismo» está claramente expresada en el Evangelio en Mt 22, 34-40, donde Cristo dice: «amarás al prójimo como a ti mismo», es decir, todo empieza por uno mismo. En lo que a límites se refiere, está el concepto cristiano de «soportar nuestra cruz«. Con la diferencia de que el cristianismo anima a que te esfuerces, dejando a la persona elegir la carga de su cruz.

No puedo estar de acuerdo con la reciprocidad tal como la plantea Riso. Los católicos sabemos que el verdadero amor no espera nada a cambio. Un mero intercambio sólo trae tristeza. Cuando uno no recibe en la medida que espera, todo es insatisfacción e inquietud. La reciprocidad cristiana es una consecuencia del amor, no su causa, no se busca por sí misma. Se busca el bien de la persona amada sin esperar nada a cambio. Esta es una de las claves de la felicidad.

El «amor pensado» tampoco es nuevo para los creyentes. El noviazgo cristiano está concebido precisamente para pensar, discernir y racionalizar la relación. Un amor basado en el Eros, en un mero enamoramiento, nos podría convertir en fanáticos. Si privilegiamos siempre el sentimiento sobre la razón, estaremos predispuestos a pasar fácilmente de la ilusión a la desilusión, pues no nos conocemos. Es bueno pedir concentración a la pareja en el futuro en común. Es la forma de conocerse y llegar a un amor verdadero basado en el cuidado, la responsabilidad y el respeto – tal como lo explica Erich Fromm en su libro «El Arte de Amar».

Es curioso que en varias partes del libro, el autor recoge pensamientos cristianos vinculándolos a no creyentes. Por ejemplo: cuando habla de «Amar al prójimo como a uno mismo». En lugar de citar a Cristo (Mt 22:36-40), cita a ¡Unamuno! O cuando habla de la ausencia de miedo en el amor, citando a un líder budista, cuando la Biblia deja esto meridianamente claro (1 Jn 4:18). O el «recoges lo que cosechas», que ya lo dejó claro San Pablo (Gálatas 6, 7). Conceptos típicamente cristianos puestos en boca de no creyentes.

Pinta como fanáticos a los que siguen el amor tradicional, como si fuéramos estúpidos. Dibujando un adversario así, es muy fácil pelear. No creo que ni unos ni otros seamos tan extremistas. Cada persona y relación es un mundo. Baste decir que las sociedades que han implementado el modelo de amor cristiano, han resultado ser las más libres y prósperas.

Conclusión

Por lo demás, es un buen libro para adentrarse en la psicología de pareja. Aprenderás el lenguaje y patrones básicos de una relación. Se citan varios casos interesantes con un lenguaje claro y ameno. Las citas aisladas del autor resultan prácticas y atrayentes. En mi opinión, sería un mejor libro con una línea argumental en positivo, quizás en la línea de Gary Chapman y sus 5 Lenguajes del Amor. Pero eres tú quien decide en qué lado de la balanza te sitúas.

Nota: el psicólogo Jesús Ramón Gómez explica de forma magistral su crítica a este libro en este artículo.

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2 thoughts on “Resumen completo de Los Límites del Amor por Walter Riso

  1. Con todo mi respeto, creo usted ha entendido mal el libro, sin embargo todo depende desde que punto de vista lo lea. Tuve un esposo maltratador, fui a la iglesia, oré por mi matrimonio y el seguía ofendiendo y manipulando, fui sumisa y me entregué al 100% a la relación, dejé amistades, dejé el trabajo, hasta mi familia dejó de visitarme y los insultos y las ofensas seguían, daba todo sin esperar nada a cambio y me fui desgastando y mi autotestima llegó al subsuelo. Y se terminó sino cuando dije «ya basta» no valieron oraciones, visitas a la iglesia, entrevistas con el sacerdote, reuniones de parejas con problemas, no valió nada, excepto cuando dije que no permitía sus abusos, que así como yo daba, también quería recibir, exigí democracia en la casa y en la relación y dije no a la dictadura en la que estaba sometida. Tomé valor y me enfrenté y le dije que yo tenía tanto valor como él, y que me negaba a ser su esclava en todos los sentidos. Amor inteligente, democrático, equilibrado y sano, le quité el poder, la fuerza, y negué a someterme a sus decisiones. Resultados, cambió por un tiempo, y cuando se quiso imponer de nuevo me divorcié. Ahora me siento felíz, soy yo misma, confío mas en mi y lo mejor saqué de mi vida a un ser egoísta, manipulador, machista hasta la médula. Cuando me amé con sano egoísmo, me comenzó a respetar, pero era tarde.

    La iglesia fomenta el machismo en el hombre y la sumisión en la mujer, sometida a las necesidades de su esposo, así que prefiero el amor democrático, donde se ama al otro como a uno mismo, me amaba, según él, pero mal y asi no me interesaba, deseaba que me amara como yo quería y no de esa manera tóxica. Prefiero el amor pensado, justo y equilibrado. Y definitivamente el amor tiene límites, y si no lo haces te destruyen, violan tus derechos, y te pisan sólo por el placer de tener el control.

    En las siguientes relaciones comencé a poner mis reglas, por supuesto, muchos decían que exigía mucho, no me importaba pues no pasaría por lo mismo.

    Hoy día, me volví a casar, con las condiciones por delante, poniendo límites, amando en equilibrio, sin dejar de ser yo, ni hacer lo que me gusta y mucho menos sin dejar de ver a mi familia. El, un hombre inteligente, justo, que respeta mis derechos y mi manera de pensar. Hoy soy felíz.

    Así que mi querido amigo, vuelva a leer el libro, pero ésta vez SIN JUICIOS

    Saludos.

    PD: LE RECOMIENDO ESTE LIBRO A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE HAN SIDO SOMETIDAS POR UN AMOR EGOISTA, PARA QUE COMIENCEN A DARSE SU PUESTO EN LA RELACIÓN Y EXIGIR SUS DERECHOS.

    • Hola, Yeraldine. Gracias por escribir. Lamento su anterior relación y celebro su actual situación. La convivencia con un maltratador tiene límites, claro que sí. Si después de probar oración (novenas, ayuno, sacramentos) y tratamiento psicológico, no observó ningún cambio positivo en él, significa que Dios le estaba protegiendo a usted y no le quería en aquella relación. Como dice, usted se portaba como una esclava. Tal como nos consideramos a nosotros mismos, así nos tratan. Para amar a otros hay que empezar por amarse a sí mismo. Este principio tan «democrático» no es nuevo, ya lo tiene definido en Mateo 22, 34-40: «amar al prójimo como a uno mismo». Es decir, previo al matrimonio, deberíamos conocer nuestros límites y resolver nuestra identidad (consciencia de nuestras virtudes, defectos y vocación) Esto significa ser responsables de nuestra propia vida. Nadie tiene por qué aguantar manipulaciones de narcisistas o psicópatas. Ser cristiano no significa perder nuestra identidad. Al revés, el cristianismo ofrece una serie de herramientas – ahora más necesarias que nunca – para descubrir nuestra identidad y la del otro: discernimiento, noviazgo, castidad, sacramentos, etc.

      Por otra parte, no me parece que la Iglesia fomente el machismo, más bien lo contrario. Todo esposo cristiano debería cumplir los mandamientos. Las escrituras añaden otros consejos para el futuro esposo: tiene que amar a su esposa como Cristo amó a la Iglesia (Efesios 5, 25), debe ser cariñoso (Cantar Cantares 4), su esposa debe ser prioridad ante los hijos y ser una sola carne con ella (Génesis 2, 24), no gritarla (1 Pedro 3, 7), nunca pegarla (Colosenses 3, 19), debe ser atento y compartir tiempo juntos (Proverbios 5:18), etc. El seguimiento de estas enseñanzas nos libera de las cadenas de nuestros impulsos. Además realzan la dignidad de la mujer – frente a los abusos de la sociedad actual: pornografía, pederastia y materialismo. Estaba claro que su ex no guardaba los mandamientos y usted sufría.
      Sobre el libro mi sensación fue agridulce. Por un lado, conocer nuestros límites nos permite afrontar la realidad y elegir nuestra cruz. El cristianismo no los niega. Pero una vez que elegimos una pareja «normal», el día a día y la convivencia requieren sacrificio. Y esto es lo que no me gusta de este libro: pone en cuestión el esfuerzo. La vida en general y el amor en particular exigen – en muchas ocasiones – dar sin recibir nada a cambio. Podríamos decir que amar es un riesgo, amar es gozar y también sufrir por esa persona. Si se pone precio al amor, quizás estamos hablando de otra cosa.
      Gracias por su aportación, Yeraldine, Dios la bendiga. Saludos desde España.

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